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10
Mar
09

ARCHIMONDE historia

Archimonde “el Corruptor” fue la mano ¿izquierda? del titan caído, Sargeras. Archimonde fue uno de los más grandes y malévolos de los Eredar. Su astuta y despiadada personalidad prontó le recompensó tener poder entre los grandes de los Eredar, hasta que finalmente fue uno de los líderes de la raza.

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Hace 25000 años, Archimonde fue uno de los tres líderes (junto con Kil’jaeden y Velen) de los Eredar en Argus que contactó con Sargonas, quien le ofreció un inmenso poder a cambio de su lealtad. Archimonde y Kil´jaeden aceptaron rápidamente la oferta, a diferencia de Velen que no solo la rechazó, sino que se rebeló y escapó de Argus con sus seguidores para convertirse en los Draenei.

 

Quince mil años después, cuando la magia temeraria de la Reina Azshara empezó a llamar la atención de Sargeras, Archimonde y Mannoroth lideraron la invasión catastrófica y destructiva. Con miles de demonios al servicio de su causa, entraron a tropel a través del portal debajo del Pozo de la Eternidad, y fueron soltados en la anciana tierra de Kalimdor, destruyendo todas las construccionesy derramando la sangre de toda criatura que se les cruzase.

Sin embargo, un joven erudito, Malfurion Stormrage, juntó una pequeña banda de elfos oscuros, y, con la ayuda de los aliados de Cenarius y los poderosos dragones de Alexstrasza, consiguieron derrotar y contener a los demonios, y, en una batalla épica, el portal se volvió inestable y se colapsó, siendo el mundo un caos, desterrando a Archimonde y sus huestes al agujero ardiente de Twisting Nether

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La segunda invasión, preparativos

Archimonde rondó durante diez mil años, en la época oscura, en Twisting Nether mientras planeaban la nueva invasión. Su compañero, Kil´jaeden, encontró el camino a través de Ner´zhul y, finalmente, Gul´dan, al mundo de los Draeneis. Con la ayuda siniestra de Mannoroth, los líderes orcos fueron chantajeados, y llegaron hasta ellos formando un frenesi de tumultos que los llevó al abismo de la existencia. Los orcos serían una pieza clave en el regreso de la Legión, destruyendo todas sus creencias para que nadie se opusiese a la Legión. Sin embargo, después del éxodo a Azeroth y la destrucción final de Draenor, la Horda fue derrotada por los humanos de Arathor y sus aliados, y los orcos fallaron en su diabólica misión.

Sin embargo, un viejo instrumento fue encontrado que tal vez podría reutilzarse. Ner´zhul, el oscuro chamán del Clan Shadowmoon, fue enviado junto con sus mejores aprendices a Twisting Nether después del intento de controlar nuevos mundos, y fue encontrado por Kil´jaeden y la Legión Ardiente. Al paso del tiempo se convirtió en el Rey Lich, un espíritu etéreo que controlaba al Azote, una fuerza muy poderosa, que se esperaba que triunfara donde la Horda había sucumbido.

Se excedieron en las expectativas.

Archimonde, por supuesto, estaba listo para liderar la Legión, pero necesitaba una forma de llegar hasta Azeroth. A pesar de su inmenso poder, se requería mucha más magia para invocarlo, y esperó hasta que al final contactó con Kel’thuzad, quien, después de robar el Libro de Medivh en Dalaran, empezó el largo proceso de invocación. Mientras tanto, el cielo empezó a oscurecerse, y surgieron infernals y felhounds para ayudar al Azote. Finalmente, lo lograron, y Archimonde pudo entrar al mundo de Azeroth.

La ira de la legión

Lo primero que hizo Archimonde fue colocar a Tichondrius al cargo del Azote, diciendo que ya no había necesidad del Rey Lich. Pero desconocía que el Rey Lich estaba bien preparado si llegaba esta situación. El próximo paso era la destrucción de la ciudad de Dalaran.

La invasión de Lordaeron continuó, los magos de Archimonde invocaban ordas y ordas de demonios, incluyendo al diabólico Pit Lord, Mannoroth. Juntos, se internaron a través de las naciones de Lordaeron, devastando todo lo que encontraban por el camino. Sin embargo, Tichondrius se dió cuenta que allí faltaban los orcos. La Legión los siguió cruzando el mar, donde no solo encontraron a los orcos sino también a los elfos nocturnos, quienes los habían desterrado hacia milenios. Inclusó se encontró con Tyrande, el insolente líder de los Centinelas, quien despertó a los druidas, y juntos, batallaron contra la Legión otra vez.

El “Corrupto” continuó la invasión de Kalimdor despiadadmente, luchando en los dos frentes, contra las fuerzas combinadas de la Alianza y la Horda como también contra los Centinelas. La Legión sufrió un grave traspiés cuando Tichondrius fue matado por Illidan, pero Archimonde ya tenía una pequeña preocupación, por lo que colocó a su más fiel “Señor del Terror”, Anetheron como comandante del Azote junto con Rage Winterchill, uno de los pocos lichs valerosos.

El fin

Archimonde procedió a realizar el objetivo primordial de la invasión. Bajo las órdenes de Kil´jaeden, el poderoso “Señor Demoniaco” llevó sus tropas a atacar el Árbol del Mundo, Nordrassil. Drenando la energía del Árbol, no solo Archimonde conseguiría un poder indescriptible; la Legión podría literalmente destruir el mundo. Mientras Archimonde seguía los planes de Sargeras y Kil´jaeden, en realidad lo que él deseaba era conseguir la fuerza del Árbol para tener suficiente poder y reemplazar a Sargeras en el trono de la Legión. Pero, Tyrande y Malfurion s ehabían aliado con Thrall y Jaina Proudmoore, y el ascenso de Archimonde al Árbol fue agonizante, viéndose forzado a destruir toda base con la ayuda de Azgalaor (sucesor de Mannoroth) Rage Winterchill y Anetheron.

Con el ascenso lento pero seguro, Archimonde no se dio cuenta que los espíritus ancestrales se estaban concentrando en la base del Árbol. Una vez derrotada todas las bases, empezó a escalar ansioso del poder que le esperaba, completamente inconsciente de la trampa que Malfurion le había preparado. Todo lo que Archimonde sabía es que, cada paso que daba al Árbol, iba creciendo en tamaño y en poder, y estaba seguro que nada podría detenerle.

Llegado el momento, Malfurion sopló el Cuerno del Cenario, llamando a los guardianes ancestrales. Surgieron de los bosqes y rodearon a Archimonde. Fueron hacia él, detonando una masiva explosión que destruyó al brujo enemigo e incineró los bosques que había alrededor del Árbol; la naturaleza no podía permitir semejante corrupción.